Sorloth, Barrios y Giuliano celebrando la victoria del Atlético ante el PSV - Fotografía: Club Atlético de Madrid
El Atlético de Madrid ha vuelto del infierno para levantarse de nuevo, ganar 2-3 al PSV y colocarse entre los ocho primeros de la Champions League.
El conjunto de Simeone viajó a Holanda tras dos duras derrotas en casa, contra Barcelona y Athletic de Bilbao, y sin haber sumado ni un punto fuera de Madrid en lo que va de Champions. Y podía salir mal; de hecho, al principio salió mal. El entrenador argentino apostó por una defensa de cuatro con Molina en la derecha, Pubill y Hancko como pareja de centrales y Ruggeri en la izquierda. Los dos laterales fueron quienes perdieron sus marcas en la jugada del primer gol del PSV. En una transición rápida, al minuto diez, Driouech superó en carrera a Molina —que levantó los brazos pidiendo fuera de juego— y cedió la pelota a Til para el 1-0. El argentino mostró varias veces sus debilidades defensivas, con los holandeses aprovechando cada fallo para generar peligro.
El PSV dominaba y controlaba el partido, generando ocasiones cada vez que recuperaba el balón y salía a toda velocidad al contraataque. Nahuel sufría contra Driouech, que encontraba metros para correr saliendo una y otra vez a su espalda. Los rojiblancos tardaron en aparecer en el partido y, cuando lo hicieron, vieron a Sorloth desperdiciar una ocasión clara: tras un centro de Julián, el noruego se plantó solo ante Kovar, pero su remate de cabeza estuvo lejos de ser el de un “sicario”, como lo llama Simeone, y más bien el de un pistolero sin balas.
Pero el Atlético mostró coraje —como dice su himno— y, poco antes del descanso, Julián comenzó a presionar al portero local, que entregó un pase arriesgado a Yarek. Giuliando cayó sobre él como un misil para robarle la pelota y cedérsela a Sorloth, que esta vez optó por la generosidad y le regaló el gol a Julián. El argentino no tuvo problemas para marcar su primer tanto fuera de casa esta temporada. Un alivio para él y para un Atleti que veía cómo “la araña” no picaba a domicilio.
El segundo tiempo fue distinto. Los colchoneros salieron a dominar, presionar y ganar, algo poco habitual esta temporada fuera del Metropolitano. En el minuto 52, Molina lanzó un misil que provocó un despeje flojo del portero, y Hancko, como un delantero, llegó para empujar el balón y poner al Atlético por delante. Y antes de que el PSV pudiera respirar, apareció la araña para demostrar su calidad: un centro espectacular hacia Barrios, que remató para asistir a Sorloth, cuyo cabezazo picado puso el 1-3. Primer gol del noruego en Champions con la camiseta del Atleti. Aunque tuvo ocasión de marcar alguno más, completó un partido excelente: kilómetros recorridos, presión constante, duelos aéreos ganados y, además, MVP del encuentro.
Y llegaron los cambios… y, una vez más, ni Simeone ni los jugadores que entraron estuvieron acertados. Gallagher apareció poco y volvió a dejar dudas sobre su rendimiento. Griezmann tuvo un partido para olvidar: perdió todas las carreras y se le vio cansado pese a entrar desde el banquillo. El Atlético fue de más a menos, quedándose sin gasolina en los últimos minutos y resistiendo como pudo, cuchillo entre los dientes. El segundo gol del PSV llegó cinco minutos antes del final, tras un córner y un remate ajustado al segundo palo. Perisic y Pepi, recién ingresados, fueron los protagonistas: centro del primero y remate del segundo, que ganó la espalda a Pubill, que aun así firmó un buen partido.
Le Normand entró en los últimos minutos para formar una línea de cinco mientras los neerlandeses buscaban el empate como fuera, incluso con su portero subiendo en los últimos saques de esquina. No lo lograron y el Atlético vuelve a Madrid con tres puntos sufridos y de oro que lo mantienen en el top-8. Ahora aparca la Champions por unas semanas, pero sabe que tiene la clasificación en su mano: dos partidos, uno en Turquía y otro en el Metropolitano ante el Bodø/Glimt. Ganándolos, estará en la próxima ronda de la competición europea.
