Celebración primer gol | Foto: RM
Un misil de Valverde nada más empezar y un golazo de Rodrygo bastaron para que el Real Madrid tumbara al Atlético en una semifinal agónica, marcada por la tensión.
La semifinal de la Supercopa de España llega con un derbi madrileño de altas expectativas. Con ambos equipos estrenándose lejos de su mejor nivel pero con la presión de empezar el año levantando un título. El King Abdullah Sports City de Yeda, con más de 60.000 espectadores, vivió una noche llena de tensión y expectativa desde incluso antes del derbi. Los seguidores blancos han viajado en masa y el ambiente en la grada reflejaba ilusión por ver a su equipo levantar el primer título de la temporada. La ausencia de Mbappé se notaba en el ambiente madridista, pero la fe en jugadores como Vinícius, Rodrygo y Bellingham seguía siendo alta.
El Real Madrid, subcampeón en 2025 en este mismo torneo, ha demostrado luces y sombras a lo largo de lo que transcurre de temporada. El último partido de LaLiga ante el Betis finalizó con un 5-1 a favor de los blancos, aunque en las últimas semanas el proyecto de Xabi Alonso ha sido duramente cuestionado. Además el equipo afronta bajas de las importantes, destacando la de Mbappé o Militao por lesión o la de Brahim Díaz debido a La Copa África. Con esto y con todo, el objetivo era claro, llegar a su quinta final consecutiva en este trofeo.
Por su parte, el Atlético de Madrid aterriza en Yeda tras un empate a uno ante la Real Sociedad. Un resultado que les aleja cada vez más del primer puesto en la clasificación. Los rojiblancos también enfrentan el duelo con bajas importantes como la de Barrios o Lenglet, pero con jugadores que vuelven como Álex Baena. El Atleti, buscaba regresar a una final de supercopa y afianzar una victoria contra un rival que siempre sabe a título.
Una primera parte con gol tempranero
El derbi arrancó como un cañón, y no, no es una forma de hablar. Apenas comenzaba el minuto 2 y Valverde se sacó un misil desde el punto de falta que fue directo a sorprender a Oblak. Los Blancos pusieron el 0-1 cuando muchos todavía estaban acomodándose en el asiento. El gol cambió el guion previsto por completo, el Madrid se replegó rápido y el Atlético asumió que ahora tenía que dar un paso más grande de lo imaginado. Los rojiblancos buscaban mantener más el balón y tener más presencia en campo rival. A partir de ahí, el partido entró en una fase de tensión constante, con piques, protestas y miradas cruzadas. Especialmente entre Vinícius y Simeone, protagonistas de varios enganchones verbales durante la primera mitad provocados por las ya famosas «bromas» del argentino.
El Atleti tuvo el empate en varias ocasiones claras, sobre todo entre el minuto 33 y el 40. Cuando Sorloth se topó dos veces con un Courtois que como de costumbre se crecía bajo palos. Una de estas acciones levantó a medio estadio tras una manopla del belga que voló hasta el travesaño.
Pero esto no fue todo, el Madrid también perdonó en varias ocasiones. Concretamente Rodrygo y Vinícius tuvieron el segundo en sus botas, justo antes de la pausa de hidratación. El tramo final se protagonizó por una acción muy protestada debido a una caída de Bellingham en el 42’. El clima era tan caliente que Simeone se fue directo a hablar con Carvajal al descanso, tras gritarle a Vinícius «hazme caso que Florentino te va a echar». Una imagen que no pasó desapercibida para nadie, y el pitido final del primer tiempo dejó la sensación de que el marcador se quedó corto.
Una segunda parte agónica y con ocasiones
La segunda mitad arrancó con el Atlético mordiendo desde el primer minuto y el Madrid bastante incómodo, sin balón y defendiendo a base de despejes. Pero cuando peor lo pasaban los de Xabi Alonso, llegó el minuto 55 y Rodrygo firmó un golazo, control perfecto tras el pase de Valverde y definición ante Oblak para poner el 0-2. Parecía un golpe casi definitivo, pero todavía quedaban muchos minutos por delante.
La respuesta rojiblanca fue casi inmediata. Minuto 59, Giuliano desbordó, Vinicius no siguió la marca y Sorloth cabeceó al fondo de la red para el 1-2. Un gol de celebración tardía debido a una falta anterior que pitó el árbitro y posteriormente anuló. A partir de ahí, el partido se convirtió en un intento total del Atlético. Llegadas constantes, centros laterales, córners uno tras otro y un Courtois gigantesco sosteniendo al Madrid con paradas decisivas, incluida una chilena de Griezmann en el 83’ y un remate clarísimo de Julián Álvarez en el 96’ que se fue rozando el palo.
Xabi movió el banquillo con decisiones arriesgadas , cambió a los dos centrales a la vez y el Madrid terminó fundido y un poco encerrado , mientras el Atleti acumulaba ocasiones sin resultado ninguno. El añadido se hizo eterno, 8 minutos donde el clima agobiaba y el partido cansaba. El pitido final en el 98’ desató el alivio blanco y la celebración de los que saben que volverán a vivir un clásico en una final. El Real Madrid se metió de lleno, aunque con un poco de sufrimiento, apoyado en dos auténticos golazos y en un Courtois decisivo. Mientras tanto el Atlético se fue con sensación amarga un año más, sintiendo merecer, al menos, algo más.
