Foto: LaPresse
El FC Barcelona firmó una victoria convincente ante el Real Oviedo por 3-0, un resultado que refleja la superioridad azulgrana y que permite al equipo recuperar el liderato de LaLiga. En una tarde de dominio, y paciencia, el Barça fue creciendo con el paso de los minutos hasta culminar la goleada con un golazo espectacular de Lamine Yamal, la imagen que simbolizó una actuación colectiva muy sólida.
Primera parte con dominio sin recompensa
El Barça monopolizó el balón durante todo el primer tiempo. Raphinha y Lamine Yamal encaraban constantemente por los costados, mientras Dani Olmo aparecía entre líneas para asociarse y generar peligro. Las llegadas se sucedían, pero el gol se hacía esperar.
Hubo disparos desde la frontal, centros peligrosos y alguna ocasión clara, pero el Oviedo resistía gracias a su orden defensivo y a varias intervenciones de su portero. El conjunto visitante apenas consiguió cruzar el centro del campo, limitado a despejar balones y defender su área.
El descanso llegó con empate, una sensación engañosa teniendo en cuenta la clara superioridad del Barça. La sensación era que, manteniendo el ritmo, el gol acabaría cayendo.
Segunda parte con eficacia y sentencia
Tras el paso por vestuarios, el Barça regresó con una marcha más. La circulación fue más rápida y los movimientos ofensivos, más verticales. El premio llegó pronto cuando Dani Olmo aprovechó un balón suelto dentro del área para marcar el 1-0, desatando la alegría en el Camp Nou.
El gol dio tranquilidad al equipo, que comenzó a encontrar más espacios. El Oviedo intentó adelantar tímidamente sus líneas, pero dejó huecos atrás. En una de esas acciones, Raphinha robó un balón y definió con precisión para firmar el 2-0, un tanto que dejó el partido prácticamente resuelto.
A partir de ahí, el Barça gestionó el encuentro con inteligencia, sin renunciar al ataque pero evitando riesgos innecesarios. El dominio seguía siendo absoluto y la sensación de superioridad, incuestionable.
El momento mágico del partido
La tarde pedía un broche especial, y Lamine Yamal se encargó de ponerlo. El joven extremo recibió el balón cerca del área, encaró a su defensor, recortó hacia dentro y sacó un disparo potente y colocado a la escuadra. Un golazo espectacular que levantó a todo el estadio.
La acción resumió todo lo que representa Lamine el talento, descaro y personalidad pese a su juventud. No fue solo el 3-0 definitivo, sino una declaración de intenciones de un futbolista destinado a marcar una época.
Con esta victoria, el FC Barcelona recupera el liderato y refuerza su confianza de cara al tramo decisivo de la temporada. Más allá del resultado, el equipo dejó una imagen de madurez, solidez y ambición. Y, sobre todo, regaló a su afición una tarde para recordar, coronada por el gol que hizo vibrar al Camp Nou.

Muyyy toop