Real Sociedad
El equipo txuri urdin es el nuevo campeón de la Copa del Rey
Sevilla ha sido el escenario de una de las mejores finales que se recuerdan en los últimos años. Atlético de Madrid y la Real Sociedad dieron un auténtico espectáculo a todos los aficionados al fútbol. Un partido, que hasta que no se decidió en penaltis, estaba abierto y que no tenía ganador, pero sin embargo, esto cambiaría desde tan solo once metros.
Los héroes salen de Zubieta
Unai Marrero se vistió de Arconada en la noche más especial para los aficionados gipuzcoanos con dos paradas espectaculares en la tanda de penaltis. El canterano de la Real firmó un partido a la altura de los grandes, desde salidas en centros laterales hasta un uno contra uno de Cardoso que fue crucial para mantener el resultado. El de Azpeitia, declaró en Movistar que tenía estudiados a los posibles lanzadores y destacó la confianza del club en él.

Por otra parte, la historia decidió colocar a otro canterano en el punto de mira, Pablo Marín fue el encargado de materializar el penalti que le daría el título al conjunto de Matarazzo. En las semanas previas a la final fueron apareciendo imágenes históricas que alimentaban la ilusión de la afición. En una de ellas se podía ver a un recogepelotas de Anoeta: era Pablo. Entonces nadie podía imaginar que aquel niño acabaría siendo el encargado de lanzar el último penalti decisivo, el que le daría la cuarta Copa del Rey a la Real Sociedad, el equipo de su vida. «Para mí la Real es mi vida y esto es todo lo que podía soñar» decía el logroñes con una sonrisa que no se le borrará de la cara durante muchos días.
Aunque el partido del equipo vasco fue espectacular, hay que remarcar el partido de Jon Martín, otro canterano más. Un central grande y corpulento que secó a los delanteros del Atlético de Madrid tanto en duelos aéreos como en velocidad. Con tan solo 19 años es una de las piezas claves en este equipo y su proyección es espectacular.
Efecto Matarazzo
El entrenador estadounidense ya ha entrado en los libros de historia del fútbol español y se ha convertido en uno de los nombres más importantes en la historia del club.
Cuando vino, el equipo se situaba un punto por encima del descenso y ahora está séptimo a pocos puntos de los puestos Champions y con una Copa del Rey. Ha sabido encontrar la clave en un equipo que parecía que le faltaba mucho para poder llegar al nivel, en una temporada la cual parecía que se le iba a hacer muy larga. Jugadores que no estaban dando el nivel y que esperaba más, ahora son las bases de este equipo.
Rocoso atrás y con control arriba, es la definición perfecta del equipo de Matarazzo. Un Oyarzabal líder, Carlos Soler y Turrientes son la batuta del equipo y una zaga fuerte en la parte defensiva.

Cuando la historia vuelve a llamar a tu puerta
Viajar al pasado pertenece al cine; lo de ayer, en cambio, fue completamente real. Las únicas dos finales entre estos dos equipos han acabado igual y con una narrativa parecida.
En 1987, La Romareda fue el escenario elegido para albergar aquella final, cuyo resultado fue 2-2. Arconada fue el héroe aquel día, logrando parar dos penaltis y así dando la segunda Copa a su equipo.
Casi cuarenta años después, la historia se vuelve a repetir. Mismos rivales y mismo resultado. Marrero detiene dos penaltis y la Real vuelve a llevarse la Copa.
Aperribay, el artífice del éxito
El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, cogió las riendas del club cuando este estaba en concurso de acreedores y en Segunda División. Tiempo más tarde y gracias a su gestión, la institución salió de toda esta situación y empezó a crecer hasta donde esta ahora.
En su primera temporada, logró ascender a Primera y tres años más tarde, entró en Champions League con una plantilla inimaginable antes de su llegada.
En vez de irse fuera a ver jugadores, apostó por Zubieta ,y aunque parecía una apuesta arriesgada, el tiempo le acabó dando la razón: la cantera es y ha sido el motor principal de este equipo que además de llegar a lo más alto, han ganado dos Copas del Rey.
