Mbeumo y Mykolenko / Foto: Manchester United
El equipo de Liverpool ha ganado resistiendo con uno menos desde el minuto trece
Old Trafford ha presenciado el partido menos esperado de la jornada doce de la Premier League. Un Manchester United que venía de cinco partidos consecutivos sin perder y en una buena posición se deja tres puntos muy valiosos para la clasificación.
Saltaba la sorpresa en Manchester antes de jugar, Joshua Zirkzee volvía al once tras solo haber jugado noventa y un minutos en toda la temporada. Las lesiones han achacado al conjunto inglés y sobre todo en la parte ofensiva con las faltas de Cunha y Šeško.
El conjunto dirigido por David Moyes venía a romper la maldición del entrenador inglés que no había nunca como visitante en Old Trafford.
Giro dramático del partido
En el minuto trece, el Everton ya había hecho un cambio por la lesión de Coleman y además empezaría a jugar con uno menos por la expulsión de Gueye tras tener un encontronazo con un compañero suyo. Todo parecía indicar que el conjunto de Manchester iba a estar cómodo debido a ser uno más, pero un golazo de Dewsbury-Hall tras una buena recuperación y una buena decisión del futbolista británico puso por delante al Everton que ya había conseguido lo inimaginable.
Varias jugadas de Dorgu y Diallo no bastaron para poder empatar tras es el gol rival. Sin embargo, el Everton consiguió oxigenar un poco su situación con varias jugadas combinativas y una buena circulación de balón que les permitía ir ganando confianza minuto a minuto.
Al final de la primera parte, el United buscaron el empate con grandes jugadas de Casemiro y Bruno Fernandes por el centro, pero una gran contundencia de los centrales blues y un Pickford esplendido hicieron que el partido se marchara al descanso con un resultado a favor para los de Moyes.
Búsqueda de soluciones
En el descanso, el portugués removió el banquillo para buscar otras alternativas, Mount fue el primer cambio y más tarde Mainoo y Dalot se sumarían al partido para buscar el gol que les diera la oportunidad de remontar el partido.
El Everton era consciente de la situación y decidió mantener un bloque bajo y defensivo para no encajar y el plan ha salido a la perfección, Grealish bajó a ayudar en defensa y así obligaría al conjunto red a tener que jugar por bandas y evitar que el peligro llegue al área.
Pasaban los minutos y la desesperación se empezaba a notar en la afición del Teatro de los Sueños. La falta clara de un nueve hoy se ha visto reflejada en los tiros totales a puerta, seis de veinticinco. En las últimas jugadas, los centros al área eran constantes, pero los remates eran nulos y el tiempo se les estaba echando encima.
Al final, el gol de Dewsbury-Hall ha frustrado el sueño de Amorim que un año después se puede decir que el proyecto sigue sin cuajar del todo y sigue en búsqueda de la regularidad.
