Inter Valdemoro - Getafe CF | Foto: Inter Valdemoro
El Inter Valdemoro vive la noche más grande de su historia midiéndose al Getafe en la Copa del Rey, en un duelo marcado por la ilusión de un pueblo y el enfrentamiento entre los hermanos Mayoral.
La Copa del Rey vuelve a iluminar el Coliseum Alfonso Pérez y lo hace con una historia que parece que ya estaba escrita. A partir de las 20:00 horas el Inter Valdemoro se medirá al Getafe en un duelo que tiene todos los ingredientes que hacen especial a este torneo: la ilusión de un equipo modesto, el peso de la historia y, por si fuera poco, un enfrentamiento familiar entre los hermanos Mayoral.
El sorteo quiso que el Getafe hiciera de visitante en su propio estadio, en un partido donde el Inter Valdemoro ejercerá como local, aunque lejos de su casa. A tan solo unos kilómetros, el conjunto naranja vivirá la noche más grande de sus 42 años de historia, devolviendo a Valdemoro a la Copa del Rey 39 años después.
El Inter llega en buena dinámica. Sexto en su grupo y con 5 puntos de los últimos 9 posibles, el conjunto dirigido por Álvaro Plata y Juan Carlos Gafo combina juventud, humildad y una fe inquebrantable. En su último partido liguero goleó 1-4 a El Álamo, uno de los favoritos al ascenso. Su máximo goleador, Isaac Pérez, vuelve a ser su gran baza ofensiva. “Soñaba con jugar este partido”, reconocía hace unos días.
Enfrente estará un Getafe que, pese a las bajas y el cansancio, llega en un buen momento emocional. Tras la derrota ante el Real Madrid en los últimos minutos, los de Bordalás se resarcieron en San Mamés con una victoria gracias al gol de Borja Mayoral. El técnico alicantino ha dejado entrever rotaciones, por lo que jugadores como Coba, Liso, Sancris o Kamara podrían tener protagonismo. “Queremos competir con respeto al rival y dar minutos a todos. Es lógico jugar cerca de casa”, declaró Bordalás.
Un sueño nacido en el barrio
Fundado en 1983 por un grupo de amigos desempleados que solo querían jugar al fútbol, el Inter Valdemoro nació casi por accidente. Aquellos chavales, que juntaron sus escasos ahorros para comprar camisetas y eligieron el color naranja porque era el más barato, jamás imaginaron que cuatro décadas después su club se enfrentaría a un Primera División. “Nadie se cree lo que se ha conseguido”, confiesa Casildo Portugués, actual presidente y uno de esos fundadores.
El equipo fue creciendo entre ascensos y descensos hasta consolidarse en la Primera Autonómica madrileña. La pasada temporada, tras superar una eliminatoria a doble partido y un viaje histórico a Canarias, el Inter logró lo impensable, clasificarse para la Copa del Rey. Desde entonces, Valdemoro vive volcada con su equipo. El pueblo respira fútbol y orgullo. Las calles, los bares y las redes sociales se tiñen de naranja. “Cada vez que alguien te ve con la ropa del club te pregunta por el partido. Es algo único”, cuenta Edu Rodríguez, capitán del equipo.
Duelo de Mayorales
Pero si algo hace aún más especial la noche, es el duelo entre hermanos. Borja y Kity Mayoral, dos caminos diferentes que se cruzan por primera vez en un campo de fútbol. El pequeño, Borja, es el referente ofensivo del Getafe y uno de los goleadores históricos del club. El mayor, Kity, es un emblema del Inter, lateral izquierdo y alma del vestuario.
A pesar de los cinco años que los separan, nunca habían coincidido como rivales. “Cuando Borja se fue al Wolfsburgo, me fui con él para que no estuviera solo”, recuerda Kity, que incluso llegó a jugar en un equipo cercano, el FT Braunschweig, junto a un amigo común, Tote, hoy también compañero en el Inter. La conexión entre ambos es total. “Borja ve todos los partidos del Inter, y si no puede venir, me pide el enlace para verlos después”, confiesa entre risas. Esta noche, sin embargo, no habrá mensajes de ánimo previos, si no respeto, orgullo y, pase lo que pase, una historia para contar en familia.
Una noche para creer
El Coliseum será un escenario especial, con las gradas teñidas de naranja y azul. No habrá una gran división de rivalidad, sino sumo respeto de dos equipos que se consideran vecinos. El Inter actuará como local pese al campo, ya que así lo indica la normativa de la RFEF. Para los de Valdemoro, jugar en un estadio de Primera es un regalo, para el Getafe, una oportunidad de seguir creciendo y respetar la esencia del torneo más imprevisible del fútbol español.
Porque si algo enseña la Copa del Rey es que los sueños, a veces, se cumplen. Esta noche, en el sur de Madrid, el fútbol vuelve a ser lo que siempre fue, felicidad, barrio, familia… y la certeza de que, gane quien gane, la historia ya está escrita y la emoción se siente.

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