Lewandoski tras su hat trick | Foto de EFE
El FC Barcelona logró un triunfo de enorme valor en Balaídos tras superar por 2-4 al Celta de Vigo en un partido vibrante, con alternancia constante en el marcador y un protagonista indiscutible: Robert Lewandowski, autor de un hat-trick que devolvió la sonrisa a los culés y frustró el esfuerzo de un Celta que nunca se rindió.
Un arranque frenético y lleno de emociones
El encuentro comenzó con una intensidad desbordante. Apenas se acomodaban los equipos en el campo cuando el VAR intervino para señalar una mano dentro del área celeste. Lewandowski, con la serenidad que lo caracteriza, transformó el penalti en el minuto 10 para poner al Barça por delante.
El gol no desanimó al Celta. De inmediato, el conjunto vigués respondió con coraje y, apenas un minuto después, Sergio Carreira igualó el marcador con una gran acción individual, reflejando la ambición del equipo de Claudio Giráldez, decidido a plantar cara.
El intercambio de golpes continuó. El Barcelona, más incisivo por bandas, encontró nuevamente premio en el minuto 37, Marcus Rashford, muy participativo, envió un centro medido al área que Lewandowski cabeceó con precisión para firmar su segundo tanto y el 1-2.
Parecía que los visitantes encarrilaban el encuentro, pero el Celta no se dio por vencido. En el minuto 43, Borja Iglesias aprovechó un desajuste defensivo para volver a empatar, desatando la euforia en Balaídos. Sin embargo, cuando el descanso parecía inevitable, el joven Lamine Yamal cazó un rechace dentro del área y, con sangre fría, marcó el 2-3 que devolvía la ventaja a los azulgranas justo antes del intermedio.
El Barça impone su oficio en la segunda mitad
La segunda parte bajó un poco el ritmo frenético del primer tiempo, pero el Barcelona manejó mejor los tiempos y supo adormecer el ímpetu local. El Celta intentó reaccionar con balones largos y presencia en campo contrario, pero la defensa culé, pese a ciertos titubeos, logró resistir.
El golpe definitivo llegó en el minuto 73. Un centro preciso desde la izquierda encontró, otra vez, la cabeza de Lewandowski, que completó su triplete personal y sentenció el encuentro con el 2-4. Ese tanto fue un jarro de agua fría para un Celta que, hasta entonces, mantenía viva la ilusión del empate.
A partir de ahí, el Barça controló el balón, enfrió el juego y dejó pasar los minutos con la serenidad que otorga la ventaja. Hansi Flick, consciente del desgaste, rotó piezas en el tramo final, asegurando tres puntos valiosos en una plaza históricamente complicada.
