Nicolás Fernández Gil
El Newcastle United se impuso 2-0 al Athletic Club en un partido correspondiente a la fase de grupos de la UEFA Champions League 2025/26, disputado en St. James’ Park.
El encuentro estuvo marcado por la superioridad física y la eficacia del conjunto inglés frente a un Athletic valiente pero poco contundente en los metros finales. Desde los primeros minutos, el Newcastle mostró una clara intención de dominar el ritmo del juego y llevar la iniciativa, empujado por su afición y consciente de la importancia de hacerse fuerte en casa.
Esa actitud tuvo recompensa muy pronto, en el minuto 11, Dan Burn abrió el marcador con un potente cabezazo tras una jugada a balón parado, adelantando a los Magpies y encendiendo el estadio.

El gol tempranero obligó al Athletic a reaccionar. Lejos de venirse abajo, los de Ernesto Valverde se sacudieron el golpe inicial y comenzaron a ganar metros, intentando generar peligro con su estilo habitual de presión alta y circulación rápida del balón. El equipo bilbaíno tuvo algunos momentos de lucidez ofensiva y una oportunidad muy clara que terminó con el balón estrellándose en el poste, pero la falta de precisión en la definición volvió a condenarlo.
Los ingleses, por su parte, gestionaban bien su ventaja, combinando momentos de posesión con rápidas transiciones que amenazaban constantemente la defensa rojiblanca. El primer tiempo se cerró con 1-0 a favor de los locales, que supieron aprovechar mejor sus opciones.
En la segunda mitad, el Newcastle mantuvo el control del encuentro sin necesidad de asumir demasiados riesgos. Su planteamiento fue sólido atrás, presión en el medio y velocidad en las bandas.
Esa fórmula volvió a dar resultado poco después del descanso, cuando Joelinton amplió la ventaja con otro cabezazo letal tras un centro preciso desde la izquierda. El 2-0 fue un golpe duro para el Athletic, que pese a su esfuerzo no logró encontrar la manera de romper el orden defensivo local. A partir de ese momento, el partido entró en una fase más táctica, con un Newcastle cómodo con el marcador y un Athletic que, aunque no se rindió, fue perdiendo intensidad con el paso de los minutos.
Valverde trató de mover el banquillo para revitalizar a su equipo y buscar alternativas en ataque, pero los cambios no surtieron el efecto esperado. La defensa inglesa, muy bien posicionada, apenas concedió espacios, y el portero local apenas tuvo intervenciones de riesgo en el tramo final.

El conjunto bilbaíno mostró voluntad, pero las bajas y el desgaste físico le pasaron factura. Newcastle, en cambio, demostró madurez y controló el partido con inteligencia, evitando que el rival se metiera nuevamente en la lucha por el resultado.
El pitido final confirmó una victoria justa para los ingleses, que fueron más efectivos y supieron gestionar cada momento del encuentro. Con este resultado, el Newcastle da un paso importante en su objetivo de avanzar en la Champions League y consolida una racha positiva de resultados. El Athletic, por su parte, se marcha con la sensación de haber competido bien pero sin obtener recompensa, víctima de su falta de acierto y de la solidez de un rival que supo aprovechar sus oportunidades. En definitiva, un partido que refleja la diferencia entre la eficacia británica y el esfuerzo sin premio del conjunto vasco.
