Con un gol de Takumi Minamino, el AS Mónaco venció 1-0 al PSG este sábado en el Stade Louis-II, dejando claro que el líder de la Ligue 1 no siempre impone su autoridad.
El AS Mónaco logró este sábado una victoria sorprendente al derrotar 1-0 al Paris Saint-Germain en el Stade Louis-II, en un partido donde la intensidad, la concentración y la eficacia marcaron la diferencia. El conjunto del Principado llegaba con dudas tras resultados irregulares, mientras que el PSG, líder de la Ligue 1, partía como claro favorito.

Desde el primer minuto, Mónaco mostró carácter. Presionó alto, incomodó la salida del balón del PSG y buscó cada espacio con determinación. El equipo parisino, a pesar de tener más posesión durante la primera mitad, no logró generar ocasiones claras. La defensa local se mantuvo sólida, bien organizada y concentrada, y los visitantes se encontraron una y otra vez con un muro que no les permitió imponer su juego. El primer tiempo terminó sin goles, con ambos equipos midiendo fuerzas y tanteando al rival.
La segunda mitad cambió el ritmo del partido. Mónaco adelantó líneas y comenzó a buscar con más claridad el arco rival. Esa insistencia dio frutos en el minuto 68, cuando Aleksandr Golovin filtró un balón preciso que Takumi Minamino convirtió en el gol de la victoria con un remate cruzado. La grada estalló y el PSG se vio obligado a reaccionar, pero la situación se complicaba para el Mónaco cuando Thilo Kehrer fue expulsado tras una revisión del VAR, dejando a los locales con diez jugadores.

A partir de ese momento, Mónaco se mostró inteligente y sólido. Controló el partido, cerró espacios y se defendió con orden, mientras que el PSG intentaba generar peligro sin claridad ni precisión. Los minutos finales fueron un ejercicio de concentración y paciencia para el equipo local, que logró mantener la ventaja hasta el pitido final.
El 1-0 representa mucho más que tres puntos para Mónaco, es un golpe de confianza, un ejemplo de carácter y una demostración de que incluso los grandes pueden ser superados con disciplina y eficacia. Para el PSG, la derrota deja lecciones claras, demostrando que no basta con la calidad individual si no se acompaña de claridad táctica y concentración.
