Choque entre RC Celta y Real Betis. FOTO: RealBetis (X)
El RC Celta de Vigo y el Real Betis Balompié firmaron un empate sin goles en Balaídos por la jornada 10 de La Liga. encuentro marcado por la máxima cautela táctica y una tremenda falta de acierto en los metros finales que culminó con una clarísima ocasión perdonada por los verdiblancos en los instantes finales del encuentro.
El Celta avisa, pero Valles frena a los celestes
El encuentro comenzó con novedades importantes en las pizarras. El Real Betis saltó al césped con la alineación de Nelson Deossa situado como delantero centro, dejando en el banquillo a Parrot y el Celta con la baja de Borja Iglesias por lesión. Con este escenario, el inicio del encuentro transcurrió con mucha respeto por parte de ambos equipos, sin ocasiones que hicieran intervenir a los guardametas y con ciertas imprecisiones en la entrega por parte de los locales.
Pese a ese arranque espeso, el Celta sorprendió pisando el área rival con mucha más frecuencia. Sin embargo, el primer aviso serio de peligro real lo dio el conjunto bético. Tras el lanzamiento de un saque de esquina, el balón paseó peligrosamente por todo el área celeste sin que ningún jugador verdiblanco llegara a empujarlo al fondo de la red, perdiendo así una oportunidad clarísima para los andaluces.
A partir de ahí, el guión cambió hacia el bando local. El Celta, señalado a menudo por ser uno de los equipos que menos dispara de la competición, acumuló varias ocasiones de peligro real que rompieron la monotonía. No obstante, se toparon una y otra vez con un seguro Álvaro Valles, que respondió con grandes paradas para mantener su portería a cero.
Con el pitido que mandaba a los jugadores a los vestuarios, el marcador reflejaba un empate a cero muy ajustado a lo visto sobre el césped. Un primer acto de pocas ocasiones ofensivas, mucho respeto táctico y la sensación de que ambos conjuntos guardaban sus mejores cartas para la segunda mitad.
Parrott perdona la gloria en el descuento y sella un empate sin goles
Tras el paso por los vestuarios, ambos entrenadores se dieron cuenta que el encuentro exigía un punto más de atrevimiento. Conscientes de la necesidad de romper el 0, ambos banquillos comenzaron a mover fichas con rapidez. El Celta buscó frescura en ataque dando entrada a hombres como Ferran Jutglà y Williot Swedberg, y más tarde al capitán Iago Aspas para agitar el ataque. Por su parte, el Betis refrescó su medio del campo y su línea defensiva con la entrada de jugadores como Pablo Fornals, Troy Parrott y Giovani Lo Celso.
El encuentro entró en una fase de máxima tensión táctica. El balón iba de un lado a otro del terreno de juego, pero las defensas se impusieron a los intentos de los delanteros. Las imprecisiones en el tramo de tres cuartos impedían que las jugadas terminaran bien, y el respeto mutuo inicial pareció pesar más que la ambición ofensiva a medida que el cronómetro avanzaba y las piernas empezaban a notar el desgaste físico.
Cuando el empate sin goles parecía una sentencia inamovible, el Betis rozó la gloria en el descuento. En el minuto 93, Troy Parrott disfrutó de la ocasión más clara de todo el segundo tiempo al recibir un gran balón en el corazón del área, pero su disparo final se marchó desviado por muy poco, perdonando la victoria para los verdiblancos.
Con el pitido final, el marcador reflejó el mismo 0-0 inicial. Empate justo en Balaídos, mucho orden y esfuerzo defensivo, pero falta acierto de cara al gol para los dos
